Anoche soñé que conocía una mujer buena. Tenía tus ojos en la cara, tus manos en sus brazos, tu pelo en su cabeza, tenía incluso esa sonrisa desmaquillada de la que me enamoré. Anoche soñé que te volvía a conocer y mi mundo se volvió de nuevo hacia abajo, y tuve miedo de enamorarte de nuevo y destrozarte como antes. Anoche soñé que tú eras la única mujer buena que he conocido, y que por fin hacíamos los viajes que siempre habíamos planeado, que visitábamos México y dividíamos desde el avión el país en 3 cárteles, que comíamos pequeños saltamontes fritos en la India y nos abrigábamos el uno al otro en Islandia.
Soñé todo eso en 17 minutos, y después me desperté.
Anoche soñé que tú eres la única mujer buena en el mundo, y que por eso mismo te abandonaba. Soñé que te abandonaba por saber que no había nadie como tú en ningún lugar, y eso me asustaba tanto que no podía permitirme sujetarte entre mis brazos, y tú lo sabías, y desde lejos llorabas y me pedías que volviera. Yo me moría por dar la vuelta y volver, y decirte que te amo, y con lágrimas en los ojos lo intentaba, pero algo me lo impedía.
Anoché tuve una pesadilla.
En ella, soñé que te conocía.