Una vez más, aquí estamos en el recuerdo, sin las ganas de vivir de antes. Con mil días a cuestas. O con mil años. Sin las ganas de vivir de antes.
El pulgar de una mosca. Eso es lo minúsculo que nos queda. Y en lo que creo. Porque si no creyera, esto se derrumbaría más de lo que ya lo está. Te he perdido. Como una voluta de humo. Como tus ojos cuando pestañeas, pero sin que vuelvas a abrirlos. Sólo pienso en continuar sin hacerlo, sin poder dar un paso que diga que ya no va a haber marcha atrás. Porque deseo esa marcha atrás como ninguna otra cosa he deseado en mi vida.
Y nada es suficiente.
Para alcanzar
tu
mirada.
Buenas noches.