Este es el enésimo último cigarro que me fumo y esta vez es de verdad porque ya no me queda tabaco y son las tres de la mañana. He desperdiciado la noche haciendo figuras de papel mal plegadas, deseando a hurtadillas ir al armario del salón y robarle a mi compañero de piso la botella que guarda para sus desayunos y probar el amargor de ese whisky que dice que tan bien le sienta.
A menudo me habla borracho, en el salón, con el vaso de whisky más barato del supermercado (distinto al del desayuno), y me cuesta seguir sus diatribas, sus constantes problemas, con las mujeres, con la vida, constantemente empeñado en lo poco que merece la pena vivir bien, y en lo mucho que merece la pena morir mal. Otras veces, cuando no está, como esta noche, lo entiendo a la perfección, y me imagino siendo incapaz de mantener mi relación, de despertarme por las mañanas para ir al trabajo, de mantenerme fuerte en los pensamientos obligatorios de que todo irá bien, y me tengo que poner a hacer papiroflexia bajo la luz del flexo del escritorio que a veces parpadea pidiendo a gritos dormir.
Estas noches, en las que el viento apenas hace ruido en la calle, y la niebla de diciembre por fin ha venido a oscurecer los pocos restos luminosos que quedan de la primavera, él apenas aparece por casa, se pasa las noches fuera, y nunca cuenta lo que hace. Llega de madrugada, oliendo a tabaco y flujo, y se queda mirando su reflejo en el espejo unos minutos antes de decidir ir a meterse en su cuarto y tumbarse en la cama a terminar otro día de mierda.
Ha llegado hace un rato. Ya he oído sus pasos dirigirse hacia la habitación, más vacía que él mismo, y me pregunto si esta noche podrá ahogar sus sollozos en la almohada o no podrá impedirlo, y tendré que volver a pasar una noche en vela, preguntándome si no debería ir con él y preguntarle qué le pasa, o simplemente pedirle por favor que no haga tanto ruido con sus lágrimas.
Pero poco a poco, tumbado en la cama, voy cerrando los ojos, y en un último suspiro consciente, le ruego a mi cerebro que hoy no me haga soñar conmigo.