sábado, 21 de octubre de 2017

Este nunca esconde un ojalá

Solo hay una estrella, allá a lo lejos, en esta noche absurda y tan lejana en el tiempo. A ratos, intento trepar hasta ella con la esperanza de poder verte desde allí arriba en la oscura inmensidad, dirigir la mirada hacia ese país tan extraño, y distinguir tu figura durmiendo en una cama enorme para un piso tan pequeño.

Rara vez consigo alcanzarla, y me conformo con sentarme en el bordillo de una acera a fumar y a pensar en cómo estar lo más cerca posible a ti. Cierro los ojos y lamento no poder olvidarte en todo este tiempo, lamento no poder salir de ti, no dejar de sentirte al lado sin poder tocarte ni olerte y pienso en todo lo que hicimos tan mal. A veces sonrío y pienso "menos mal que sigue estando tan cerca".

El cigarro se ha terminado por consumir en mis dedos y, echando un último vistazo a la estrella, vuelvo a entrar en el portal, vuelvo a casa, y me quedo dormido pensando en las lunas que descansan en tus ojos.