Recuerdo, a duras penas, el día en que nos conocimos.
Me abriste la puerta de tu casa, nos dimos dos besos y me dejaste pasar a aquel piso que olía a una mezcla de champú y tabaco de liar. Creo que dijiste algo. Yo soy incapaz de recordar algo más allá de tu figura entre las sombras guiándome por ese oscuro pasillo hasta tu cuarto.
Había llevado unas cervezas que dejé sobre tu cama y me senté en el suelo mientras tú volvías a encender la música de tu ordenador. Sonaba Extremoduro, El Duende del Parque.
Es curioso: recuerdo la música, el olor, la colcha blanca y verde de tu cama, el espejo roto, los montones de libros tirados en cualquier parte, el ordenador sucio, la silla rota, cada detalle de la luz, de los muebles... pero soy incapaz de recordar apenas una palabra de lo que hablamos.
Los niños salían del colegio al que daba tu ventana y lo celebramos fumando un porro mirándolos en silencio.
Bebíamos cerveza caliente y tocaste Si te vas con la guitarra. Cada vez que sonreías era como si la vida me pidiera perdón por todo lo anterior. Como si el secreto de todo estuviera en tu sonrisa, en tus rizos entorpeciendo el mástil de la guitarra o en tus pestañas provocando huracanes.
Te dije torpemente que se me hacía tarde.
Ya han pasado un par de años de aquello. Hoy te espero en la estación con una cerveza caliente y un porro en el bolsillo. Con la misma inquietud, con distintas ganas de verte, sin dejar de temer ni un solo instante el momento en el que tenga que decirte torpemente que se me hace tarde.
miércoles, 26 de junio de 2019
jueves, 2 de mayo de 2019
2/12/2016
-Ponme dos cervezas, Julia.
-¿Esperas a alguien?
-No, solo es un día duro.
Beber me calma. Julia me observa, en ocasiones intenta iniciar una conversación, pero la verdad es que no escucho.
Bebo y bebo. Acabo las dos cervezas, pido otra, un whisky, una cerveza, un vino para Antonio que lleva dos semanas sin curro ven, pequeña, toma este whisky conmigo, salgamos fuera a fumar un porrito, a ser mejores que nadie, a revolcarnos en un parque,
-¿Esperas a alguien?
-No, solo es un día duro.
Beber me calma. Julia me observa, en ocasiones intenta iniciar una conversación, pero la verdad es que no escucho.
Bebo y bebo. Acabo las dos cervezas, pido otra, un whisky, una cerveza, un vino para Antonio que lleva dos semanas sin curro ven, pequeña, toma este whisky conmigo, salgamos fuera a fumar un porrito, a ser mejores que nadie, a revolcarnos en un parque,
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