-Ponme dos cervezas, Julia.
-¿Esperas a alguien?
-No, solo es un día duro.
Beber me calma. Julia me observa, en ocasiones intenta iniciar una conversación, pero la verdad es que no escucho.
Bebo y bebo. Acabo las dos cervezas, pido otra, un whisky, una cerveza, un vino para Antonio que lleva dos semanas sin curro ven, pequeña, toma este whisky conmigo, salgamos fuera a fumar un porrito, a ser mejores que nadie, a revolcarnos en un parque,