Hank era la persona más triste que he conocido jamás. Vivimos juntos un tiempo, y uno de esos días entró por la puerta borracho y apestando a tabaco. Cuando llegó al salón donde yo estaba bebiendo whisky, se puso a cantar y a bailar.
-¡Amigo! Parece que las cosas empiezan a cambiar- me dijo sin dejar de bailar.
-¿Qué ha pasado?
-Me he acostado con una mujer.
-Sueles hacer eso bastante a menudo.
-Sí, pero esta vez es especial, es maravillosa, está loca, y hace un café excelente, y...
De pronto vio mi vaso en la mesa y se sentó muy serio en el sofá. Sin decir una palabra cogió mi vaso de whisky y se lo bebió de trago.
Nunca más oí hablar de aquella mujer.
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