viernes, 8 de noviembre de 2013

Carta para Courtney Love

Hace unas horas, hundido, derrotado, tremendamente perdido, he salido a la calle, dejando que mis pasos me guiaran por las calles de Huesca, que decidieran ellos el rumbo que tomar, evitando, para variar, mi propia toma de decisiones.No ha sido hasta que ha pasado un buen rato de vagar sin rumbo que me he dado cuenta de la dirección que habían tomado mis pasos y, con miedo, he girado a la izquierda. Mis pies pisaban baldosas que hacía casi dos años que ya no pisaban, y paso ha paso, me han guiado a tu casa.

Supongo que buscaba la seguridad que solo tú has sabido transmitirme, quizá solo buscaba llorar, o un abrazo, y aunque sabía perfectamente que no estabas en casa, ni si quiera en la ciudad o en el país, me he sentado en tu portal, como hacía siempre, y me he parado a pensar.

He pensado en el sufrimiento que supone amar a una persona, en la clase de títere en la que me he convertido, en ti, en mi, en nuestro lejano nosotros. Ya ni siquiera me acuerdo como te quería, ni recuerdo tu cara, ni tus manos, ni tu espalda. Solo recuerdo un pequeño retazo de felicidad, que cada vez veo con más fuerza que nunca existió, y pienso que quizá ahora ame más, más fuerte y, sin duda, con más dolor, si cabe.

Me he parado a pensar, quizá en demasiadas cosas y por eso ahora mi cabeza esté cercana a la explosión.

Quizá lo mejor sea tomarme una aspirina y dormir, y mañana, seguir un poco más con la vida.

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