lunes, 23 de junio de 2014

Playa



 y aunque pueda perdonarte
por nuestro amor,
con el tiempo yo podré
olvidar tu besar, tu mirar
pues era falso todo el amor
que sentías por mí.





Cubelles, 22-07-2014

Estoy en desacuerdo con el tiempo. El reloj me desafía. Clic, clac. La aguja avanza, penetra en mi vena. Avanza, sola, ya ni la miro, dejo que actúe. Estoy en desacuerdo con el tiempo porque me destroza los cánones, me revienta los planes, no me deja pensar cuando miro fijamente el reloj. Ya son las siete. Clic, clac, escucha el puto sonido. Piérdete.

Las huellas en la arena me recuerdan pisadas no dadas, pisadas que se pierden ya en los recovecos de la memoria y que no pisarán jamás, gracias a Dios, ninguna  otra playa alejada de todo. Sale el sol allá lejos, en el mar, la cerveza sigue volando de la lata, el pantalón está lleno de arena y cocaína.

Ahora, clic, clac, son las ocho. Clic, clac. Ya notas las cinchas agarrarte a la cama. No te sueltan. Já. Ni te soltarán. Tú solo mira. Clic, clac, te dice el reloj. Clic, clac. Piérdete.

Clic, clac, las nueve. El campanario suena lejano. Ya es de día, toca volver. Escóndete, sobran las palabras. Y la música. A fin de cuentas, tu amigo ronca y lo escuchas, ajeno a la cama en la que deberías estar, la cama que otro ocupa. Clic, clac. Ya es de día. Clic, clac. Levántate.

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