"Supongo que pensabas que callando las cosas hacías que desaparecieran.
Eso hacen los niños pequeños, que cierran los ojos para borrar lo que
les da miedo, piensan que si no lo ven deja de existir. Ni siquiera me
has llamado en un mes y medio. Leí en el periódico que te iban a
ascender por lo del asesino de Fátima, y compré una botella de
Vega-Sicilia para celebrarlo contigo, pero cuando pasó una semana y no
me habías llamado llamé yo a Ferreras y me la bebí con él. Se me declaró
otra vez. Se me declara siempre que bebemos juntos más de dos copas de
vino. Yo le puse una canción de Kurt Weill que canta Lotte Lenya:
Pobre corazón idiota,
huyendo de quien te adora,
llorando por quien te ignora."
No hay comentarios:
Publicar un comentario