miércoles, 19 de febrero de 2020

Instrucciones para luchar durante la semana


Lunes:
El lunes es fácil. Las pilas están cargadas de la intensidad del fin de semana y los malos pensamientos no es complicado despejarlos. Escribe, cuenta días, disfruta de lo que no tienes. Ya solo quedan cuatro.

Martes:
El martes siempre es una incógnita. Puede ser un buen día o puede ser un día horrible. Lo mejor es que no pienses en el martes, que no pienses cuánto se acerca ni, cuando estés en él, en que aún es martes. Intenta dejar que te resbale, intenta no pensar en las horas que quedan hasta que la semana termine. Intenta no trabajar, cerrar los ojos y dejar que el tiempo fluya. Quizá sea un buen día. O quizá no.

Miércoles:
Si el martes ha sido un buen día, el miércoles no lo será. Si el martes no ha sido un buen día, el miércoles será peor. Estás en medio de la semana, así que puedes observar el vaso medio lleno o medio vacío. Puedes contar las horas que faltan o las horas que llevas sin verla. Puedes hablar o no hablar. Lo importante es que no pienses en pensamientos intrusivos. Apártalos, confía y sonríe.

Jueves:
Seguramente es el día más sencillo. Solo falta un día y puedes pensar en todo lo que harás el fin de semana. Aunque las horas avancen lentas, no desesperas. Mantente entero. Ya llega.

Viernes:
El peor momento del viernes es madrugar. Te levantas, te vistes con los ojos semicerrados. Desayunas café con leche y te vas de casa. Faltan 10 horas para estar ahí. Ya llega. Saldrás del trabajo, comerás corriendo, cogerás el primer tren que puedas. La besarás. Volverás a cargar fuerzas para volver al lunes.

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