Le dije que me iba, que no aguantaba más la incertidumbre y el no saber, que necesitaba arder y convertirme en otra persona de mis cenizas, que necesitaba morir para ser alguien nuevo.
Me dijo que quería reírse pero no podía, que para una vez que me pedía algo yo huía a las primeras de cambio, y se echó a llorar mientras la miraba con dureza.
Le dije que no me viniera con cuentos, que la quería más que a mi vida, pero que no soportaba nada más.
Entonces la besé.
Entonces la besé .
Entonces la besé y me di cuenta de las tonterías que estaba diciendo. Resurgir como un fénix...
Entonces se acabó el beso.
Le dije que me iba, que no aguantaba más.
Entonces nos abrazamos.
"Entonces, ¿qué?"
Y nos inundó el silencio.
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