jueves, 10 de abril de 2014

Punto. Suspensivo.

Iniciamos nuestra propia procesión cuando los tambores ya se habían callado. Caminábamos en silencio, cogidos de la mano, mirando hacia el suelo, incapaces de levantar la cabeza y mirarnos a nosotros. Habíamos hablado de amor. Habíamos soñado con el futuro. Incluso nos lo creíamos mientras lo decíamos, pero nos habíamos caído en un vacío, como tantas otras veces, del que somos incapaces de saber salir.

Abro los cajones buscando tus rescoldos, intento ignorarlos para no tener que deshacerme de ellos, para quizá encontrarlos como una sorpresa en un tiempo cuando no duelan, cuando pueda mirarlos con una sonrisa de añoranza por tiempos mejores, por tiempos pasados.

Ahora, que viene la Semana Santa, periodo de penitencia de latigazos, de lágrimas y de lluvia, quizá sea la hora de cortar las gomas de la muñeca, y de encender hogueras con cartas ycalcetines y ver desde fuera como el humo se lleva las esperanzas que de ninguna manera dejaré de tener.

Vuelve, por favor.

"Amor mio, Ariadna, salvame. Las hojas del otoño me estan llegando ya al cuello"

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